Huaraz…(parte I)

Queria hacer algo diferente ese verano, y no sabia que. De repente llame a Giovanni y le dije: que hacemos??? “Vamonos a la casa de invierno de Indira, en Huaraz!!!” me respondio alegremente, como si todo fuera tan facil. Llamamos a Indira y nos dijo que primero tenia que llamar y preguntar a su papa, en ese entonces el Presidente de la Region Chavin, algo asi como alcalde, pero no solo de una ciudad sino de toda una region…
A los pocos dias Indira siempre con una sonrisa picaresca pintada en su cara, nos venia a dar la noticia, su papa nos habia dado la cabana en el pueblo de Monterrey por el tiempo que querramos, eso si “no nos portemos mal, porque mi papa, el Sr. Moreno es muy serio”…nos dijo escuetamente y sin una pizca de duda en su ojos, bien seriecita ella.
Eramos cinco los aventureros, y salimos una noche de febrero. Nos encontramos todos con las maletas y mochilas en la central del bus, en el centro de Lima. Giovanni llevaba su “corta unas, por si acaso” (un cuchillo tipo Rambo era nuestra unica arma antisubersiva), yo llevaba la musica y mi sleeping bag, y alguien mas llevaba una radio a pilas. Partimos hacia la sierra peruana, hacia la linda Huaraz llenos de alegria y un poco de curiosidad, pero muy concientes - cada uno a su estilo - de que seria un viaje “de aquellos”.
Los aventureros eramos Giovanni, Indira, Karim, quien escribe (todos de la universidad) y Mario, en ese entonces novio de la pequena Indira, pero que conociamos ya de tiempo atras desde que ella empezo la universidad con nosotros y nuestras salidas nocturnas o nuestros trabajos grupales en casa de ella….el siempre estaba alli, ya sea ayudando o peleando con ella..
Recuerdo que casi no dormimos esa noche, yo andaba demasiado entretenido conversando con la Capristan (Karim), Indira peleando con Mario y Giovanni contando chistes, cantando o haciendo reir a todo el bus con sus payasadas; las horas pasaron volando o se hicieron mas cortas no se, pero ya estabamos a varios miles de metros sobre el nivel del mar. El amanecer lluvioso y las montanas verdes de vegetacion, nos hacieron abrir mas los ojos y descubrir a traves de las ventanas, el paisaje hermoso que teniamos frente a nosotros. Nunca vi un paisaje mas lindo, lluvioso y helado. Las casitas con techos dos aguas, y tejas rojisimas y limpiecitas - ayudadas por la lluvia-. Esa manana me di cuenta que los colores en la sierra peruana, son los mas bonitos del mundo.
De pronto ya estabamos sacandonos las mochilas de la espalda, desempacando y poniendonos algo mas comodos, en pleno centro de Huaraz, alli estuvimos por unas horas, luego alguien nos llevo hasta nuestro destino final: Monterrey. La cabana asignada al Presidente de Region, que gracias a nuestra pequena amiga Indira (mas no por el buen humor del Sr. Moreno…) nos habiamos adjudicado “hasta cuando querramos” era como salida de un cuento ingles, de uno de esos libros que encontramos a veces en las bobliotecas, antiguo y siempre lloviendo afuera.
Nos fuimos a caminar, y a ”familiarizarnos con el area”, a “marcar territorio”, y nos quedamos fascinados con la vegetacion, los colores, las nubes casi en nuestras cabezas, y el sonido del rio Santa corriendo a unos cientos de metros de nosotros, fuimos y seguimos el rio, ese suave sonido de agua corriendo, que melodiosamente matizaba con los colores que aqui, en Huaraz encontramos…
Johnny Chang